Lo que la gran distribución pide a sus proveedores

Entrar como proveedor de una gran cadena de distribución es una oportunidad de crecimiento, pero también un cambio en la forma de trabajar. Además del producto y el precio, la cadena evalúa de forma continua el servicio logístico.

Corraliza Consulting · · 2 min de lectura

Lo que la gran distribución pide a sus proveedores.

Las grandes cadenas gestionan miles de referencias y cientos de proveedores con almacenes que funcionan con horarios ajustados. Para que el sistema funcione, cada proveedor tiene que entregar exactamente lo pedido, en el momento acordado y en el formato previsto. Los requisitos concretos varían según la cadena, pero suelen coincidir en lo esencial.

Requisitos habituales

  • Nivel de servicio: entregar el pedido completo y en plazo. Muchas cadenas miden el porcentaje de pedidos servidos completos y a tiempo, y aplican penalizaciones o revisan la relación si no se alcanza el objetivo.
  • Citas de descarga: la entrega se hace en una franja horaria reservada. Llegar tarde puede suponer no descargar ese día.
  • Formato de entrega: tipo de palé, altura y peso máximos, palés monoproducto o mixtos según lo acordado.
  • Etiquetado e identificación: códigos de barras normalizados en el producto, la caja y el palé, para que la mercancía se reciba de forma automática.
  • Intercambio electrónico de datos: pedidos, avisos de expedición y facturas a través de sistemas estandarizados, sin documentos en papel.
  • Vida útil y trazabilidad: en productos con caducidad, un plazo mínimo de vida restante a la entrega y la capacidad de localizar cada lote.

Qué supone para el proveedor

Cumplir estos requisitos afecta a toda la empresa: la planificación de la producción, el inventario, la organización del almacén, el transporte y los sistemas de información. Es frecuente que un proveedor acostumbrado a trabajar con clientes más pequeños tenga que cambiar procesos que hasta entonces funcionaban bien.

También tiene un efecto en los costes. Las exigencias de servicio obligan a mantener más inventario o más capacidad, y las penalizaciones pueden reducir el margen de forma significativa si no se controlan. Por eso conviene calcular la rentabilidad real del cliente incluyendo estos costes.

Cómo prepararse

  1. Conocer en detalle el manual de proveedores de la cadena y traducirlo en procedimientos internos.
  2. Medir el propio nivel de servicio antes de que lo haga el cliente: pedidos completos, entregas a tiempo y errores.
  3. Ajustar la planificación y el inventario de seguridad a los plazos de la cadena.
  4. Adaptar el almacén y el transporte a los formatos de entrega y a las citas de descarga.
  5. Implantar el etiquetado y el intercambio electrónico de datos con tiempo suficiente para probarlos.

Errores frecuentes

  • Aceptar las condiciones sin calcular su coste logístico ni el efecto de las penalizaciones sobre el margen.
  • Tratar la cadena como un cliente más, sin un responsable interno del servicio y de la relación logística.
  • Dejar la adaptación de sistemas y etiquetado para el último momento, cuando ya han empezado los pedidos.

Un proveedor que cumple de forma constante gana la confianza de la cadena, lo que facilita ampliar referencias y negociar en mejores condiciones.

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